
Cerro Porteño decidió mantener las dimensiones reducidas de su campo de juego en el Estadio General Pablo Rojas para el duelo copero, apostando nuevamente por un terreno más angosto de 105 x 64 metros.
La medida, que ya había sido utilizada frente a Palmeiras, apunta claramente a lo táctico: achicar espacios, reforzar la presión y dificultar el juego por las bandas de equipos acostumbrados a abrir la cancha y manejar la posesión.
Sin embargo, la estrategia también genera debate. Un campo más estrecho puede ayudar defensivamente, pero también podría terminar perjudicando al propio Ciclón, limitando sus opciones ofensivas y reduciendo la fluidez de su juego.
Ahora, la gran incógnita es si la apuesta azulgrana dará frutos o si el “embudo” terminará jugando en contra.
![]()