
Después de dos décadas representando a Portugal en los escenarios más importantes del fútbol, Cristiano Ronaldo disputó su último Mundial. La eliminación de su selección puso fin a una carrera mundialista llena de momentos inolvidables, récords y emociones.
Con lágrimas en los ojos, el histórico delantero se despidió de la competencia más importante del planeta dejando una huella imborrable. Su disciplina, liderazgo y ambición lo convirtieron en un referente para millones de aficionados y en uno de los grandes íconos de este deporte.
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