
La salida de Walter Kobylanski representa un nuevo golpe para Cruzada Nacional, partido que atraviesa un prolongado proceso de desintegración política. Desde finales de 2023, las renuncias y diferencias internas fueron reduciendo considerablemente la presencia de la agrupación en el escenario nacional.
Exdirigentes sostienen que la falta de apertura al diálogo y las decisiones centralizadas terminaron generando un clima de constantes conflictos internos. Estas situaciones alimentan las críticas hacia la conducción de Paraguayo Cubas y ponen en duda la viabilidad del proyecto político.
El debilitamiento de Cruzada Nacional también reabre el debate sobre quién podrá liderar a los sectores opositores en las próximas contiendas electorales.
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