
Uno de los principales cuestionamientos en el caso «Pupitres de Oro» fue la diferencia entre el precio de fabricación de los pupitres y el monto pagado por Itaipú Binacional.
Según la denuncia, el costo de cada pupitre en China rondaba los US$ 32, mientras que la binacional terminó pagando US$ 97 por unidad. Esto implica una diferencia de US$ 65 por cada pupitre adquirido.
Con un contrato de aproximadamente US$ 32 millones, los denunciantes sostienen que la operación reflejaba un importante sobreprecio. Sin embargo, los fiscales determinaron que no encontraron elementos que permitieran acreditar un daño patrimonial al Estado y solicitaron la desestimación del caso.
La resolución dejó abierta la controversia y mantiene el debate sobre los criterios utilizados para evaluar el costo real de la adquisición.
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