
El partido entre Paraguay y Australia no solo define una clasificación, sino también el camino que podría tener la Albirroja en la siguiente fase del Mundial 2026.
El conjunto de Gustavo Alfaro llega a este cierre de grupo con una situación clara: el empate le asegura la clasificación a ambos equipos, pero lo deja a Paraguay como posible tercero, lo que implicaría un cruce más complejo en la próxima ronda.
La ausencia de Miguel Almirón representa una baja sensible en la generación de juego ofensivo. Su expulsión ante Turquía, producto de un altercado sancionado bajo el nuevo reglamento disciplinario, obliga a replantear el esquema ofensivo.
En caso de derrota, Paraguay dependerá de otros resultados para no quedar eliminado, lo que convierte el encuentro en una auténtica final anticipada.
El contexto obliga a la Albirroja a equilibrar riesgo y control: atacar sin descuidarse, pero sin caer en el escenario de especulación que podría costarle caro.
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