MERIENDA DE COLORADOS

La Asociación Nacional Republicana (ANR), Partido Colorado, está siendo devorado por un movimiento interno, Honor Colorado (HC). Este movimiento, liderado por el expresidente (significativamente corrupto) Horacio Cartes, actual presidente de la ANR, aglutina a los que se adscriben al cartismo, donde se juntan todo tipo de militantes. Desde un seccionalero, concejal, intendente hasta senadores y ministros, algunos con bastante trayectoria partidaria y otros que no pasan de ser adulones.

Para entender la movida política electoral, principalmente de Honor Colorado, es necesario analizar su característica en el contexto de gobierno. Como es un movimiento hegemónico, acapara no solamente los espacios de poder partidario, sino también los del Estado. Eligen miembros del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados con el fin de utilizar la justicia como garrote en contra de sus adversarios políticos.

El presidente Santiago Peña cuenta con una mayoría parlamentaria significativa en el Congreso Nacional, lo que le ha permitido aprobar sus planes económicos sin grandes obstáculos. Esta mayoría le ha dado a Peña la capacidad de impulsar su agenda legislativa sin necesidad de negociar con la oposición. Sin embargo, algunos analistas políticos han señalado que esta mayoría también ha generado críticas sobre la falta de debate y la concentración de poder en el ejecutivo.

En este análisis, lo que se pretende resaltar es el rol del partido de gobierno, es decir, las pujas internas que se observan a la luz de la campaña electoral, y, por otro lado, las nefastas actuaciones de parlamentarios, desde oficialistas de primera línea, los que saltaron de otros movimientos, como el de Añetete, de segunda línea, y los tránsfugas, de tercera línea.

En primer lugar, el movimiento Honor Colorado había derrotado en las internas al movimiento Añetete en 2023, logrando que Peña ganara las elecciones generales y que la ANR consiguiera una mayoría simple en ambas cámaras. Principalmente en el Senado, donde el debate es más político, los senadores cartistas habían reclutado a varios electos de otros movimientos y partidos, tanto liberales como independientes.

Se entiende cuando un colorado cambia de movimiento, es parte del clientelismo que mantiene el Partido Colorado. Pero lo que es inexplicable es que los de otros partidos lo hagan, como es el caso de los llamados «liberocartistas», que son senadores liberales sometidos totalmente al proyecto de Honor Colorado. A esto se suma la actuación de los tránsfugas, aquellos que fueron electos por alianzas e independientes y que terminaron abandonando sus promesas electorales con la gente.

Honor Colorado, al buscar una mayoría absoluta, terminó reciclando a los inservibles de la clase política con el fin de asegurar una mayoría cartista. Sin embargo, no se observa una cohesión total de estos sujetos con el movimiento. Es decir, se dividen en líneas de acercamiento al presidente Cartes, aquellos leales electos por el movimiento. Partiendo del presidente del Congreso, Basilio Núñez, el médico de cabecera de Horacio Cartes, senador Antonio Barrios, Gustavo Leite, actual embajador en EE.UU., Lizarella Valientes, Silvio Ovelar, Hernán Rivas, Erico Galeano y el líder de bancada, Natalicio Chase. Estos son del cartismo duro, o como ellos lo llaman, del comando de HC.

Los que permanecen en segunda línea y con poco acercamiento a Cartes son Zacarías Irún, Derlis Maidana, Colyn Soroca, Derlis Osorio, Carlos Núñez, entre otros. Estos mantienen una cierta autonomía clientelar. De acuerdo a lo que necesitan, se acercan al líder para poder acceder a cuoteos políticos, ya sea para lo electoral o para la repartija de cargos, administración de entes, gobernaciones y municipios. Algunos de este grupo suelen salir a hacer críticas al gobierno de Peña, en cuanto a presupuestos y ejecución donde no fueron incluidos. Pero no pueden denunciar la corrupción galopante dentro del gobierno. Hacen caso omiso y continúan esperando sus dádivas.

En este juego de quien es más cartista que el propio Cartes, aparecen los de la tercera línea de acercamiento: los liberocartistas y tránsfugas que alimentan el clientelismo y engrosan la esfera de corrupción del gobierno colorado. Este es un grupo controvertido, ya que algunos fueron objeto de represalia por la ciudadanía, como el caso del senador Javier Vera («Chaqueñito»), quien fue expulsado de la bancada cartista y luego fue salvado dos veces de un juicio de pérdida de investidura (terminó siendo echado del senado). La que no fue salvada fue la senadora Norma Aquino («Yami Nal»), que terminó perdiendo la investidura. La decisión fue tomada en la merienda de colorados (cartistas), lo que crea confusión y desorden para los de la segunda y tercera línea. Genera un ambiente de crispación en el propio cartismo de primera línea. De acuerdo al último debate y aprobación de la ley de reforma de la caja fiscal, claramente, este ambiente de permanente roce entre cartistas se da en la Cámara de Senadores.

De este modo de operar de los cartistas, no se escapan las pujas internas electorales, que se trasladan a diferentes regiones y municipios en disputa. Las elecciones internas para las municipales de 2026 están previstas para junio. En ningún municipio el Partido Colorado logró consensuar un candidato único. En ese sentido, esta primaria mostrará la capacidad que tiene Honor Colorado y la ANR misma. Atendiendo a que el cartismo tiene su crisis resultante de las decisiones arbitrarias y el uso del poder, que lo convierte en una especie de organización mafiosa. En su fila mantiene a personas procesadas, imputadas y condenadas por varios cargos.

No es la primera vez que el cartismo les suelta la mano a sus miembros, es decir, no pueden salvar ni salvarse algunos. El caso de Erico Galeano, condenado a 13 años de cárcel por asociación criminal y lavado de dinero. El otro es Hernán Rivas, investigado por título falso. De hecho, su incapacidad ha demostrado que nunca pisó una universidad. Sin embargo, con su título de abogado de contenido falso, llegó a ser presidente del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados. Este es el nivel de mediocridad que ha generado Honor Colorado dentro de la ANR, fruto del autoritarismo de sus dirigentes que toman decisiones en el quincho durante la merienda.

El resultado de todo esto es el desgobierno de Peña. Se pasa viajando al exterior para ver si consigue atraer inversores, pero nada. Hasta ahora, solamente ha sometido la política exterior paraguaya a los intereses de EE.UU. e Israel. Apoyó el genocidio en Gaza y la firma del acuerdo SOFA con EE.UU., entregando en bandeja la soberanía territorial y energética de Paraguay.

Foto. de Primera Plana.

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