
Una iniciativa destinada a acercar lectura y aprendizaje a los niños terminó atrapada en la disputa política entre el Palacio de López y la Gobernación de Central.
El presidente destacó el programa de bibliobuses como una herramienta para llegar a comunidades alejadas, pero la ausencia del gobernador Ricardo Estigarribia abrió una nueva grieta entre oficialismo y oposición.
Peña reclamó acompañamiento institucional; Estigarribia respondió que las prioridades están en las necesidades urgentes de la población. Pero en medio de ese enfrentamiento queda una pregunta incómoda: ¿quién gana con esta pelea?
Los niños necesitan educación, las familias necesitan respuestas y el país necesita autoridades que trabajen juntas, no funcionarios compitiendo por titulares.
La política no debería ser una pelea de micrófonos, sino una competencia por dar mejores resultados.
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